Corramos un tupido velo y vayamos a lo importante ¿Cuánto me das por un diamante? Carbono puro. Solo necesita un poco de presión para ser elegante, alguien que se encargue de pulirlo bien brillante. Y vaya una metáfora para explicar una situación. Yo soy la punta de lápiz, y solo necesito "un poco" de presión para dar todo de mi misma. Porque vaya vaga, señores. Espero no ser la única por aquí porque maldita sea. Me sentiré aún mal (Sentimiento que se va rápido) Vaya por Dios. Pero, ¿cuántas vayas llevo exactamente? Al final me da para rodear todo mi pueblo. JAJAJA. Ya. Me callo. No, no me callo. Porque todo esto es mío, mi tesoro, joder. Y voy a coger ese maldito diamante y lo voy a enterrar en el nucleo terrestre y... (bla, bla, bla, charla de motivación personal) ANUNCIO A NADIE: Este blog personal va a salir de las tinieblas para seguir adelante.
Lápices de colores olvidados en una esquina. Saxofón llorando, porque los días pasan como las hojas, de los libros que nadie lee. Historias que suplican atención, y autodescontrol encontrado. Viva el no hacer nada cuando hay mil cosas que hacer. Y malditas sean las matemáticas. O más bien quien las intenta resolver. ¿Adónde voy, yo, ese artista, que por no pensar acaba filosofando sobre una mosca, y deja de saber que significa un minuto? Adjetivos simples que me cuesta pronunciar, tan reales como la silla en la que me encuentro ahora, que describen perfectamente la manera en la que me engaño con un "Después" Tomadme por loca. Pero, ¡malditas matématicas! No quiero vuestros prestamos con intereses. Callad. Ya os atiendo. Problemas más grandes tiene una araña.
Comentarios
Publicar un comentario